ALDEA LITERARIA
PAULA WINKLER

Sugerencias para hurgar: aquí no hay justificación para el pasteleo, no van a leer elegancias ni por una degenerada razón, como dijera Unamuno, porque al pan pan y al vino todo. La vida no es sólo un tránsito, a veces hay que evitar como se pueda los garrotazos, quedarse en la retaguardia, hacerse pantera, o gozar tan sólo de una efímera alegría, de eso se trata. Allá los que no lo hayan comprendido aún. Que de providencialismos no vivimos, aunque tampoco estamos signados por el espanto. Un poco de deseo, pues, un poquito de esperanza, aunque sin negar la naturaleza humana, que es bastante distinta a como nos la describieron en la infancia.

Elmer Diktonius. Helsinki
“Niño en luz de estrellas”

 

Hay un niño,
un niño recién nacido -
un sonrosado niño recién nacido.


Y el niño gime -
todos los niños lo hacen.
Y la madre pone el niño al pecho:
entonces se calla.
Así hacen todos los hijos del hombre.


Y el tejado no está demasiado bien ajustado -
no todos los tejados lo están.
Y la estrella mete
su nariz de plata a través de la grieta
y se posa en la cabeza del pequeño:
a las estrellas les gustan los niños.

 

Y la madre mira la estrella
y comprende -
todas las madres comprenden.
Y aprieta asustada al niño pequeño
contra su pecho -
pero el niño mama tranquilo a la luz de las estrellas:
todos los niños maman a la luz de las estrellas.
Aún no sabe nada de la cruz:
ningún niño lo sabe.-

 

De: “Muelle y nubes” (1934)-

Traducción: Pentti Saaritsa-Mona Moltke-Francisco Uriz-Kirsti Bagetthun