ALDEA LITERARIA
PAULA WINKLER

 

 

La pastilla en desgracia

Se abre el frasco
para facilitar su extracción:
esféricas,
multicolores,
y rimbombantes,
están apretaditas,
y apenas respiran.
Es que esperan terminar
en el estómago de un señor
flaco y muy serio,
que las necesita.
Sólo hay que abrir el frasco,
la enfermera con cara de torta
coloca una de ellas
en la boca hambrienta del señor flaco,
que la disuelve con su saliva
y
se duerme.


En los poemas y cuentos de Paula Winkler se juega con todo aquello que perturba un orden: deseo, represión, goce, culpa… Y nacen las preguntas. ¿Quién es la que invita a cucharas y sartenes para decirles que está cansada, que la dejen amar en paz, quién la que se propone sembrar en la boca de su hombre orquídeas negras? Y quién es la escritora que en tiempos en que reina lo obvio se atreve a pendular entre perversos, víctimas y victimarios, marcando con su prosa y con sus versos una sola certeza: la incerteza. ¿O acaso el que lee no es también perverso, de algún modo?
            Abrir sobres ajenos es violentar una intimidad. Y aunque se trate de personajes de ficción, el lector experimenta la excitación del que espía.
            Hay humor en la novedosa propuesta de Paula Winkler. Es un verdadero regalo recorrer páginas bien escritas en las que no hay estereotipos, abunda el ingenio y se apela a la complicidad.


Silvia Plager para Libris, Longseller.

Elmer Diktonius. Helsinki
“Niño en luz de estrellas”

 

Hay un niño,
un niño recién nacido -
un sonrosado niño recién nacido.


Y el niño gime -
todos los niños lo hacen.
Y la madre pone el niño al pecho:
entonces se calla.
Así hacen todos los hijos del hombre.


Y el tejado no está demasiado bien ajustado -
no todos los tejados lo están.
Y la estrella mete
su nariz de plata a través de la grieta
y se posa en la cabeza del pequeño:
a las estrellas les gustan los niños.

 

Y la madre mira la estrella
y comprende -
todas las madres comprenden.
Y aprieta asustada al niño pequeño
contra su pecho -
pero el niño mama tranquilo a la luz de las estrellas:
todos los niños maman a la luz de las estrellas.
Aún no sabe nada de la cruz:
ningún niño lo sabe.-

 

De: “Muelle y nubes” (1934)-

Traducción: Pentti Saaritsa-Mona Moltke-Francisco Uriz-Kirsti Bagetthun